Los mitos de la inmigración

Asociación Araguaney - España

Europa está viviendo actualmente una saturación comunicacional de problemas con los inmigrantes: Salto a la valla en Ceuta y Melilla, invasión de pateras por el Mediterráneo a Italia y por el Atlántico a Canarias, muertes en los mares, delincuencia de extranjeros en las ciudades europeas, peligro de islamización de la cultura. Cada vez más, ciudadanos del viejo continente culpan a los migrantes de la situación en que se encuentran sus países. La xenofobia y el racismo avanzan en Europa. Esa sensación colectiva  es aprovechada por líderes políticos que no solo la comparten sino que la sobrealimentan.

Las políticas antiinmigración están  creciendo en muchas naciones de Europa.  La presidente de Italia, Meloni, ha declarado la guerra a las personas que intentan ingresar al país por mar y ha convenido con Albania construir un campo de retención para deportarlos. Esa política de Meloni es vista con buenos ojos por varios países de la Comunidad Europea y se va a estudiar cómo implementarla en todo el territorio común.

Es necesario y urgente luchar contra la xenofobia y las políticas antiinmigración aportando datos reales sobre este fenómeno. Para ello, nada mejor que acudir a un experto en el tema que ha estudiado a fondo la historia y la actualidad de los movimientos migratorios y sus consecuencias. Se trata del autor Hein de Hass y su libro Los mitos de la inmigración (Ediciones Península). El autor destruye 22 mitos que alimentan la tendencia a la xenofobia y el racismo. Es este breve artículo resumiremos sólo algunos.

El primer mito que desmonta es el de que la inmigración está en máximos históricos. La migración en términos relativos es idéntica a la de 1960. En los siglos XIX y XX hubo movimientos migratorios  fuertes desde Europa hacia América, Africa, Asia, Australia y Nueva Zelanda. También poblaciones chinas y japonesas migraron a América. Los migrantes internacionales actuales representan el 3% de la población, inferior a la ocurrida en los siglos anteriores. Hay que añadir que la esclavitud aportó 12 millones de africanos a América.

Hay una visión eurocéntrica de las migraciones. Esta ha cambiado de giro. Hasta los años 60 del siglo pasado el movimiento de personas era de Europa hacia otros continentes. Desde hace algún tiempo son los ciudadanos de América, África y Asia los que vienen a Europa. Hay que tener en cuenta que a nivel mundial ha habido una migración interna grande de la gente del campo que se ha mudado a las ciudades.

Otro mito que desmonta el autor es que la migración ilegal está aumentando. El 90% de los migrantes entran de forma legal. Los países cuando tienen crecimiento económico demandan mano de obra. La migración ilegal también es deseada por los empresarios porque es más barata.

La cifra de refugiados por causa de guerras, inseguridad o pobreza tampoco ha aumentado. La verdadera crisis de refugiados se da en los países próximos al país de origen. Hay campos de refugiados en Líbano, Turquía, Uganda… En el caso de Venezuela los países que más migrantes acogen son los cercanos: Colombia, Brasil, Perú.  El 80% permanece cerca del país de origen.

Los xenófobos rechazan a los migrantes porque no son blancos, no tienen la cultura europea, no son cristianos. Pero anteriormente también ha habido discriminación contra judíos, gitanos, católicos, negros. EEUU es un producto de la diversidad: ingleses, alemanes, italianos, africanos, judíos, chinos. La diversidad no es una amenaza para la integración social.

La migración se da por la esperanza de una vida mejor. La persona que deja su país toma una decisión racional. Desea el desarrollo de sus capacidades que no puede lograr en su tierra. Los que emigran de los países no son los más pobres sino los que tienen más recursos económicos o de educación. La migración es la mejor ayuda al desarrollo. Las remesas en 2020 fueron 2,6 veces superiores a la ayuda al desarrollo. Muchos desplazados invierten sus ganancias en su pueblo de origen.

Se da una relación entre crecimiento económico y emigración. Los países con crecimiento demandan mano de obra que no consiguen dentro de sus fronteras. Los migrantes no roban puestos de trabajo, cubren vacantes. La población activa migrante contribuye con el crecimiento del PIB nacional.

Se acusa a los migrantes de recibir ayudas de los estados en educación, salud, vivienda. “Son gorrones del estado de bienestar”. La realidad es que el impacto fiscal de la inmigración es insignificante. El migrante viene a trabajar. Lo que deben hacer los países es regularizar su situación lo antes posible, reconocer su ciudadanía, acelerar la convalidación de sus estudios, darles la oportunidad de formación. El beneficio de los migrantes a los estados es superior a las ayudas que reciben.

*Presidente de la Asociación Araguaney.

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