La xenofobia como estrategia política

José María Fernández*

La extrema derecha europea y española promueve una ideología populista que está creciendo por la prédica de un discurso contra los inmigrantes, fundamentalmente si son árabes o africanos. El relato que tratan de imponer a través de las redes sociales y de sus actividades proselitistas es alarmar a la población sobre supuestas amenazas de los inmigrantes contra los valores tradicionales de la patria, contra el trabajo, la seguridad y el bienestar de los nacionales. Ese relato lo multiplican de muchas maneras, publicando hechos aislados, reales o inventados, de violación de algún derecho de las personas migrantes a las originarias.

Esta arenga está calando entre las poblaciones de trabajadores y desempleados en España. Es necesario y urgente combatir los mitos subyacentes en este discurso  con otro sustentado en hechos y datos objetivos y reales. Hein de Has, autor del libro Los mitos de la inmigración (ediciones península 2024) desmonta 22 leyendas sobre este tema con información veraz y científica. Antes de analizar los mitos y cómo los destruye, el autor recuerda que el fenómeno migratorio es complejo y no puede resolverse con una dicotomía de los que están a favor y los que están en contra, que es lo que en general hacen los políticos, lo cual no ayuda a resolver el proceso de adaptación e integración.

Recordemos algunos de estos mitos centrándonos en el caso español y en las falacias que publicitan los enemigos de los inmigrantes 1.- “La migración se encuentra en máximos históricos”. Los movimientos migratorios siempre han existido. La historia de España es una secuencia de invasiones o migraciones. En la península vivían los iberos. Llegaron fenicios, los griegos, los cartagineses, los romanos, los suevos, vándalos y visigodos y por último los árabes de tal forma que los españoles actuales somos descendientes de esa mezcla de pueblos y culturas.

Luego los españoles fueron a invadir y colonizar otros territorios en el mundo de tal forma que los hispanoamericanos actuales son en su gran mayoría descendientes de españoles, indígenas y africanos, y cuentan no sólo con un idioma común sino con una cultura compartida. Más recientemente, en el siglo XX, gran cantidad de españoles emigró a América y fueron acogidos como hermanos en ese territorio. Actualmente, la dirección de la inmigración ha cambiado de sentido y son los latinoamericanos que están viniendo a España por las mismas razones que los españoles fueron a América en el siglo pasado.

2.- Se da una relación entre crecimiento económico e inmigración. La fuerza que mueve la inmigración es la demanda de puestos de trabajo y eso es lo que ocurre en España donde además está disminuyendo la población activa nacional. La migración es costosa y la hacen no los más pobres sino los que tienen más capacidades de capital y formación. Se añade a esto que la demanda de mano de obra ocurre en los empleos de baja especialización: economía de cuidados, hostelería, agricultura, construcción. El banco de España estima que el PIB per cápita de España creció entre 2022 y 2024 un 2,9% y la población extranjera aportó entre el 0,4 y el 0,7%; es decir, el 25% del crecimiento se debe a la inmigración. Los inmigrantes no roban trabajos, cubren vacantes. Son el 20% de la población ocupada, sostienen el sistema de pensiones y seguridad social, consumen y pagan impuestos.

3.- Los xenófobos propagan el mito de que el Estado mantiene a los inmigrantes ofreciéndoles, educación, salud, subsidios, con los impuestos que pagan los nacionales. La realidad es otra: según La Moncloa consumen sólo el 5,4% del gasto público total mientras que sus aportaciones representan el 6,6% de los ingresos; lo que genera un beneficio neto de unos 5000 millones de euros. La tasa de actividad de la población inmigrante en España alcanza un 78%, una de las más altas de la Unión Europea. En Murcia, comunidad autónoma en la que se desarrollaron manifestaciones xenófobas, por cada euro recibido en prestaciones, los inmigrantes ingresan 1,72 euros al erario público. La calidad educativa de los inmigrantes también es notable: el 70% de los inmigrantes tiene formación media o superior.  En términos generales los inmigrantes aportan más que lo que reciben: pagan impuestos, cotizan a la seguridad social tienen una tasa de actividad superior a los nacionales y consumen menos en servicios públicos.

4.- El mito: La inmigración dispara los índices de delincuencia. La realidad es otra. Las tasas nacionales de criminalidad han sido decrecientes en los últimos años. Según el defensor del pueblo, Ángel Gabilondo, en 2025, no existe evidencia alguna que relacione inmigración irregular  con el aumento de la delincuencia.

La inmigración va a seguir existiendo. Pero además es necesaria. El economista Francisco Rodríguez Fernández declaró a El Mundo (18-08-2025) “Sin inmigración no hay futuro para España. Muchos de los que critican la inmigración desconocen que uno de cada tres inmigrantes tiene titulación universitaria. Este país sin inmigración tampoco tiene sostenibilidad fiscal a largo plazo. El tema de las pensiones es uno de los que más deprimen; si abrimos el debate de la sostenibilidad de las pensiones y no contamos con los inmigrantes no tiene mucho sentido. La inmigración trae muchas cosas buenas y muy pocas malas, es muy necesaria para la sostenibilidad del país”

Si la inmigración va a seguir existiendo, si es necesaria para la sostenibilidad de la sociedad del bienestar, corresponde al Estado desarrollar procesos de integración de la población que viene con sus sueños a labrarse un futuro mejor. No hay mejor forma para ello que la regularización de los migrantes, el ofrecimiento de educación y trabajo, la mejora en la validación de estudios y el reconocimiento y valoración de su cultura siempre que respete las leyes nacionales y no conculque derechos humanos.

Frente a la inmigración existente y necesaria solo quedan dos caminos: la integración o la discriminación. Corresponde a la sociedad española crear espacios de convivencia e intercambio de saberes que enriquezcan la diversidad cultural como ha ocurrido en otros tiempos de la historia (la convivencia en la edad media en ciudades de cristianos, judíos y musulmanes) y como está sucediendo actualmente en muchos lugares de la península.  Ejemplo de ello es el que relata El Mundo (14-08-2025) en el municipio de la provincia de Jaén, Villanueva del Arzobispo, con un 13% de población migrante donde se han implementado programas de fomento a la inclusión social para estas personas. La coordinadora del plan Teresa Vega afirma: “La atención a la diversidad supone el reconocimiento de la otra persona y su origen, entendiendo que no es un problema sino una oportunidad para enriquecimiento de la sociedad”

*Presidente de la Asociación Araguaney

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